Por fortuna, mientras la contienda política se enreda entre chascarrillos y descalificaciones, hay organizaciones, como Canaero, que preside Sergio Allard, que discuten y preparan afanosamente propuestas serias acerca de sectores de los que bien puede depender el futuro económico de nuestro país.

El 15 de mayo se llevó a cabo el Primer Foro del Transporte Aéreo, organizado por la Cámara Nacional de Aerotransportes (Canaero) y la International Air Transport Association (IATA). El objetivo del Foro fue generar un documento con peticiones y recomendaciones para los candidatos a la Presidencia llamado “Agenda de la Aviación Mexicana 2019-2024: Competitividad con sentido social” (https://bit.ly/2khtOZC).

Mucho más allá del debate relacionado con el nuevo aeropuerto, la industria aérea, crucial para el crecimiento de la actividad económica y en particular del turismo, enfrenta retos como el aumento de precios en combustibles, una competencia internacional más intensa en conectividad, problemas en la eficiencia migratoria y aduanera en aeropuertos, y la creación de clústeres aeronáuticos. Abordar exitosamente estos desafíos depende, en buena medida, de una política pública integral que incluya una regulación más eficiente que potencie los beneficios de la industria para el turismo y las economías nacional y locales.

La industria aérea es clave para el desarrollo económico de México ya que facilita las exportaciones y promueve el turismo. México cuenta con 76 aeropuertos, en los que operan 65 aerolíneas que suman una flota de 355 aviones y transportan a 240 mil pasajeros y 2 mil 422 toneladas de carga por día. Esta industria representa 2.9% del PIB y un millón de empleos directos e indirectos. Asimismo, 79% de las divisas por turismo se obtienen por viajeros que llegaron por vía aérea.

En 2010, el país enfrentaba una situación de crecimiento en esta industria cercano al 2% anual, pero a partir de 2014, tuvo una tasa de crecimiento anual de 10.2%. Esto ha permitido pasar de 48.7 millones de pasajeros en 2010 a 96.2 millones en 2018, el doble de viajeros en menos de una década. También existe un crecimiento importante en el transporte de carga aéreo con una tasa promedio anual de 6.3% desde 2014. Pasamos de las 571 mil toneladas en 2010 a las 788 mil toneladas en 2018. Sin embargo, México sigue enfrentando el reto de ser un país con pocos pasajeros per cápita, con 0.7 pasajeros, respecto a los 3.9 de Canadá y 2.5 per cápita de Estados Unidos.

En las proyecciones a futuro, Canaero espera que la cifra de pasajeros aumente a 139 millones para 2024 y 186 millones en 2030, así como mil 421 toneladas de carga para 2030. Esto significaría pasar de 16 mil 874 millones de dólares por ingresos en turismo vía aérea en 2017 a 41 mil 392 millones de dólares en 2030 y 2.1 millones de empleos vinculados con la industria aérea para 2030.

Por otro lado, la rentabilidad operativa de las aerolíneas en México es de 9.9% en promedio. Las aerolíneas mexicanas como Mexicana, Interjet y Volaris están operando bajo estos márgenes principalmente debido a un aumento de precios de la turbosina y los costos de aeropuertos saturados que les hacen gastar más combustible. Estas aerolíneas han invertido más de 25 mil millones de dólares en pedidos de aeronaves que expandirán su capacidad, creando una de las flotas más jóvenes del mundo.

Por esta y otras razones, México logró crear el mayor número de rutas internacionales entre los países de América Latina, con 292 rutas frente a las 142 de Brasil. En el mercado doméstico, México ha logrado crear 216 rutas al interior, estando sólo por debajo de la conectividad interna de Brasil que cuenta con 331 rutas domésticas. Entre las 112 rutas que parten del AICM, 59 son internacionales, los aeropuertos de México han logrado atender 52 destinos en Estados Unidos y 23 en Europa.

Como un elemento estratégico de esta industria y su desarrollo, destaca el Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM). Respecto a él, representantes de la SCT y la IATA señalaron que significa una inversión fundamental para la competitividad de la industria. El 70% de la inversión es privada; sin embargo, puede llegar a representar ingresos muy importantes para el fisco, lo que obliga a ser muy cautelosos en las decisiones relacionadas con su posible concesión.

El NAIM generaría 62 millones de pasajeros anuales, los cuales pagarían una TUA de 35 y otros derechos que generarían ingresos por 2.3 billones de dólares. Desde el NAIM partirían 55% de los viajes a playa, 45% de los viajes a destinos locales y 36% a la frontera norte. Estos recursos pueden solucionar algunos de los problemas en eficiencia aduanal y en uso de combustible para las aerolíneas; así como una mayor oferta de destinos.

Mención por separado merece el extraordinario impacto que tendrá en la generación de empleos y en el desarrollo económico regional, en una zona del país en donde las actividades económicas tradicionales han perdido competitividad. A este respecto destaca la propuesta de Allard de desarrollar un clúster empresarial/industrial aprovechando la energía de esta obra, la más importante seguramente del siglo que corre.

Volviendo al inicio de este texto, creo que es hora de concretar propuestas como las que hace Canaero, de manera que logremos que aterricen los candidatos y asuman compromisos que, reflejados en políticas públicas pertinentes y eficaces, dejen a un lado la politización de temas como los del NAIM y atiendan lo necesario para no dejar ir una extraordinaria oportunidad para México.

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