Seguramente a los dirigentes, políticos y gestores de esto que han dado en llamar la 4T les importa un comino lo que yo opine sobre las decisiones que toman cotidianamente alrededor de su proyecto de gobierno. Lo comprendo, pues es poco lo que nos liga o identifica. Pero en esta ocasión no hablaré de mí, ni de mis opiniones o preocupaciones, sino de las de cientos de miles (¿millones?) de personas, instituciones o empresas que se beneficiaban, o que por lo menos interactuaban con algún interés, con instituciones que ahora han sido desaparecidas definitivamente, sin que en muchos casos haya surgido la alternativa que las sustituirá.

Es oportuno tratar el tema, pues este pasado 19 de junio el Senado aprobó los dictámenes que desaparecen al Consejo de Promoción Turística de México (CPTM) y al Instituto Nacional del Emprendedor (Inadem). Estas dos acciones concluyen un proceso legislativo iniciado en el Presupuesto de Egresos 2019 para reducir el tamaño de la administración pública y representan la eliminación de dos instituciones especializadas en la promoción del turismo, la primera, y en el desarrollo de la actividad emprendedora, la segunda.

La desaparición del consejo ocurrió con una reforma a los artículos 3, 4, 38, 39, 40 y 41 de la Ley General de Turismo. La fracción parlamentaria de Morena señaló, entre otras cosas, que el CPTM era una institución que no colaboraba a mitigar la pobreza (¿?). Asimismo, los legisladores argumentaron que existen otras instituciones que desempeñan funciones similares a las del Consejo de Promoción Turística. Con el propósito de reforzar los principios de austeridad y eficiencia de la presente administración, Sectur y SRE se encargarán ahora de las funciones de promoción turística, sin que exista hasta ahora claridad sobre el cómo lo harán.

El CPTM se financiaba en un 80 por ciento de los recursos de Derecho de No Residente, un gravamen que México cobra a quienes vistan el país entre siete y 180 días. Este impuesto se ha incrementado hasta llegar a los 558.26 pesos en 2019. Ahora, estos recursos, en el Presupuesto 2019, se destinarán a proyectos de infraestructura turística, en particular al Tren Maya.

Los partidos de oposición argumentaron que el impacto del CPTM en el sector turístico ha sido la derrama económica de 22 mil 500 millones de dólares, como divisas que se generaron el último año. Desaparecer al Consejo representa cerrar 23 oficinas de representación alrededor del mundo, así como el despido de 220 trabajadores. Así, hoy estas instituciones sólo conservarán su personalidad jurídica para la liquidación de adeudos. Y aunque organizaciones como la Concanaco Servytur han expresado su disposición para apoyar estas tareas promocionales, no existe ningún proyecto definido al respecto y en la industria turística sigue flotando la incertidumbre sobre los impactos que tendrá esta decisión.

Aun cuando persiste confusión en cuanto a los roles de las dependencias federales ahora a cargo de esta tarea (Sectur y SRE), se ha dicho que la promoción depende en este momento del Programa de Promoción Turística de la Secretaría de Relaciones Exteriores, el cual busca capacitar a los funcionarios de las representaciones diplomáticas de México en promoción de destinos. Asimismo, busca generar un Consejo de Diplomacia Turística entre los titulares de Sectur y SRE como instancia de planeación. Habiendo participado en la creación del CPTM y habiendo estado cerca de él estos más de veinte años, puedo asegurar que muchas de las funciones que se venían realizando no queda claro cómo se llevarán a cabo ahora, particularmente en el tema de Relaciones Públicas.

Por otra parte, el Senado aprobó, con 56 votos en favor, frente a 50 en contra, la reforma a la Ley para el Desarrollo de la Competitividad de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa, para derogar los artículos que conciernen al Instituto Nacional del Emprendedor, con lo que este habrá ­desaparecido. Los motivos de esta reforma se orientan a la reducción de intermediarios y al ahorro en gastos de operación. No podría externar un juicio documentado sobre el quehacer del Inadem, pero sí tuve la oportunidad de participar como conferencista en la semana del emprendedor y recuerdo los ríos de gente interesada en el tema y en aprender. Nomás no puedo pensar que iban sólo para pasar el rato.

Las Pymes mexicanas representan 80 por cinto de las empresas del país, pero sólo generan 52 por ciento del PIB, por lo que enfrentan un reto de productividad que el Instituto buscaba enfrentar. La Secretaría de Economía ha señalado que conservará los apoyos a la Micro, Pequeña y Mediana empresa. Y en febrero lanzó las reglas de operación del Fondo Nacional del Emprendedor en forma de microcréditos y subsidios a la inversión, el cual era el principal instrumento de fomento a Pymes antes de la creación del Inadem.

Los legisladores de oposición señalaron que durante la existencia del Instituto se logró apoyar a 4.5 millones de emprendedores con 108 mil proyectos productivos y 500 mil negocios financiados con 33 mil 247 millones de pesos. En cambio, los legisladores de Morena, señalaron que regresar el fomento a Pymes a la Secretaría de Economía tendría un aspecto social y mejoraría las finanzas públicas generando recursos para destinarlos a estas empresas. Nuevamente, frente a la cancelación o desaparición de instituciones, un vacío informativo en perjuicio de muchos emprendedores.

Cuesta trabajo creer que también les importa un comino lo que piensen esos beneficiarios de dichas instituciones, que ya han empezado a alzar la voz. Más bien, me inclino a pensar (y ese sería el menor de los males) que sólo habrán de cambiar las etiquetas que los identifican, como sucedió recientemente con el “nacimiento” del Banco del Bienestar, llamando así ahora a lo que fue el Bansefi. Sólo me he referido a dos instituciones, pero son varias las que, como tales, o en forma de programas gubernamentales, están amenazadas. Y en el aire flota la pregunta: ¿y ahora, cómo le haremos?

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