Pocos sectores de nuestra economía han mantenido un dinamismo razonable como lo ha hecho el Turismo. Quiérase entender o no, esta actividad provee de millones de empleos principalmente a jóvenes y mujeres que tanto los necesitan. Además, por los cambios en las tendencias y en las preferencias de los viajeros, hoy en día no sólo crecen los destinos de mar y playa, sino también aquellos que ofrecen experiencias diferentes, como las que pueden encontrarse en las comunidades rurales. 

Es por ello que todo lo que suceda alrededor del tema turístico merece ser observado cuidadosamente. Es en ese orden de ideas que he querido compartir con mis lectores algunos preocupantes datos de lo que sucede en el turismo (y de lo que podría preverse que suceda en el futuro), como resultado de la aparición y propagación del coronavirus. Lamento que no coincidan con las versiones que se escuchan por ahí, en las que se afirma que “no pasa nada”.

La expansión del coronavirus ha generado una pérdida de confianza en los mercados turísticos, principalmente en los viajes aéreos, donde existe una transformación radical a dos meses de la crisis. El virus se ha extendido a más de 80 países, ya sea con casos de pacientes que se han contagiado o sólo con alertas. Esto obligó a la Organización Mundial de Turismo a revisar sus perspectivas de crecimiento para 2020, ajustándolas para pasar de una previsión de crecimiento de entre 3% y 4% para este año, a un crecimiento negativo de -1% a -3%, lo que representa una pérdida de 30 a 50 mil millones de dólares en ingresos por turismo internacional. 

Esta pérdida se explica, en buena medida, dada la importante contribución del turismo chino a las estadísticas del sector turístico mundial. Conviene recordar que el gasto turístico de China representó en 2019 el 20% del gasto global en turismo, a diferencia del 3% que representaba dicho gasto en 2003 (durante la crisis del SARS). 

La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) analizó el impacto financiero de esta emergencia. La Asociación estima un impacto de alrededor de 29.3 mil millones de dólares según los datos publicados en febrero. Este impacto podría aumentar hasta 113 mil millones de dólares en su escenario más pesimista, según datos publicados el 2 de marzo. Los precios de las acciones de las aerolíneas cayeron en 25% desde el inicio del brote, lo que significa 21 puntos porcentuales más que durante la crisis del SARS de 2003. IATA no incluyó a África y América Latina en el análisis, por tener menos de 10 casos de dicho virus. 

La IATA plantea dos escenarios para la aviación en el corto plazo. En el primero, la propagación es limitada, por lo que los mercados con casos confirmados de COVID-19 entrarían en recuperación a finales de marzo. La mayor caída de ingresos de este escenario sería para China con -23%, Japón -12%, Singapur -10%, Corea del Sur -14%, Italia -24%, Francia -10%, Alemania -10% e Irán -16%. Según IATA, esta caída de la demanda se traduce en una pérdida mundial de ingresos provenientes de boletos del 11%, equivalente a $63 mil millones de dólares. Las rutas regionales asiáticas, principalmente China, representarían $47 mil millones de dólares de esta caída. 

En el segundo escenario, IATA plantea una propagación extensa, lo que significa una expansión de la crisis en los mercados que actualmente tienen 10 o más casos confirmados de COVID-19. El resultado es una pérdida del 19% en los ingresos mundiales por ventas de boletos de avión, lo que equivale a $113 mil millones. Una escala de pérdidas similar a la que experimentó la industria durante la crisis financiera global de 2008.

Un caso interesante es la regulación de los slots aeroportuarios durante este periodo. Regiones como la Unión Europea demandan a las aerolíneas que utilicen los slots si quieren conservarlos. Las aerolíneas que operan fuera del continente deben utilizar al menos 80% de sus slots asignados o los perderán ante un competidor. Esto genera un fenómeno de aviones vacíos a un costo elevado para las empresas y los aeropuertos, así como para el medio ambiente, en tanto los vuelos se están convirtiendo en una de las principales fuentes de emisiones de CO2. El Ministerio de Transporte británico pidió una suspensión de las reglas durante el brote para evitar más daños ambientales y económicos.

La Organización Mundial de Turismo ha lanzado un llamado a los gobiernos y la iniciativa privada para considerar al turismo como una herramienta en los planes y acciones de recuperación. El turismo es uno de los medios para cumplir la agenda de Desarrollo Sostenible por medio de su contribución a los destinos en países en desarrollo. En esta emergencia, las medidas políticas y financieras serán necesarias para una industria donde cerca del 80% de sus empresas son pymes y se encuentran en regiones que enfrentan grandes retos de desarrollo social.  

Al comparar con el caso del SARS en 2003, el mundo se encuentra más conectado, pero también más preparado para emprender iniciativas globales de prevención. La OMT y la OMS buscan trabajar con las comunidades y países afectados. Según estas organizaciones, la respuesta del turismo debe medirse y ser coherente, proporcional a la amenaza para la salud pública y basada en la evaluación local del riesgo. De no ser así, las restricciones de viaje que implican una menor movilidad pueden causar interferencias innecesarias con el tráfico internacional, incluidas las repercusiones negativas en el sector turístico.

Asimismo, el 28 de febrero, el Ministerio Federal de Salud y el Ministerio Federal de Economía alemanes recomendaron la cancelación de la feria de la industria turística ITB de Berlín. Christian Göke, CEO del evento señaló que, a pesar de los 10 mil expositores de más de 180 países esperados, era más prudente realizar la cancelación. Esta sería la primera vez en 54 años que se cancela la feria. México ha mantenido una posición más abierta en el turismo en general respecto a otros gobiernos, como el de Ecuador o Japón, que demandan una declaración médica a sus pasajeros. Sin embargo, nuestro país sigue las recomendaciones para el sector marítimo en temas sanitarios relacionados con el virus emitidas por la OMS. 

Gloria Guevara, presidenta del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC), basándose en cifras de Oxford Economics, estimaba a finales de febrero un costo de 22 mil millones de dólares al sector, tomando como base los escenarios de lo ocurrido durante la crisis del SARS y el H1N1. Así mismo, cámaras empresariales como Concanaco Servytur han llamado a tomar medidas preventivas, recordando que la planeación de una estrategia es importante para evitar los grandes impactos económicos que el sector turismo enfrentó durante la crisis del H1N1. Así las cosas, usted, lector querido dígame ¿No pasa nada?

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