Este, que según muchos es el texto del cuento más corto jamás escrito, perfectamente serviría para describir la situación que se vive después de las elecciones que tuvieron lugar el pasado domingo en los estados de Coahuila e Hidalgo. El bien llamado tsunami político del 2018, en donde MORENA se llevó hasta lo que jamás pensó, sumado a lo que para muchos ha sido el “pasmo” de la oposición a partir de esa derrota, harían pensar que tanto el PRI como el PAN podrían haber sido dados por muertos, sin visos de resurrección.

Y ahora que el país despierta del coma causado por aquellos resultados electorales, aun aturdido, mira hacia todos lados sorprendido porque, en efecto, el dinosaurio priísta (por usar la acepción que mucho se le ha dado) todavía está ahí.  Y no es solo la simple presencia lo que asombra, sino el vigor con el que se ha hecho sentir en esas dos entidades, pero destacadamente en Coahuila, en donde le ha puesto a la oposición lo que los jugadores de dominó conocen como un zapato: 16 distritos de mayoría para el PRI y cero para la oposición. ¡Casi increíble!

Me imagino que, desde la misma noche del domingo, los estrategas y líderes de los partidos derrotados han iniciado su análisis y reflexiones ante lo sucedido. No puede ser de otra manera, están obligados a hacerlo, no solo para saber a ciencia cierta qué fue lo que (les) pasó, sino para saber qué es lo que deben hacer para que eso mismo no les suceda en las elecciones intermedias del 2021, que se vuelven cruciales para todos y para todo.https://googleads.g.doubleclick.net/pagead/ads?client=ca-pub-3328524826586299&output=html&h=280&adk=2029662743&adf=2836344393&pi=t.aa~a.4224633339~i.6~rp.4&w=644&fwrn=4&fwrnh=100&lmt=1603382143&num_ads=1&rafmt=1&armr=3&sem=mc&pwprc=6918144942&psa=1&guci=2.2.0.0.2.2.0.0&ad_type=text_image&format=644×280&url=https%3A%2F%2Fwww.cronica.com.mx%2Fnotas-cuando_desperto_el_dinosaurio_todavia_estaba_ahi-1167598-2020&flash=0&fwr=0&pra=3&rh=161&rw=644&rpe=1&resp_fmts=3&wgl=1&fa=27&adsid=ChAI8NvE_AUQ2prrvI2pxaINEi8AN6-YxWiQVY3VWkFDK0fis0zzTrOFS0ia237oIQp7s6EuI057JLfRCWjHrZoCnw&tt_state=W3siaXNzdWVyT3JpZ2luIjoiaHR0cHM6Ly9hZHNlcnZpY2UuZ29vZ2xlLmNvbSIsInN0YXRlIjowfV0.&dt=1603382143015&bpp=6&bdt=2801&idt=7&shv=r20201019&cbv=r20190131&ptt=9&saldr=aa&abxe=1&cookie=ID%3D7e249055305463ff-22ff973438c40093%3AT%3D1603380053%3ART%3D1603380053%3AS%3DALNI_Macz7J3c4I2alNIsLnwS9dVUi1Q_g&prev_fmts=728×90%2C728x90%2C300x250%2C300x250%2C300x250%2C300x250%2C300x250%2C300x250%2C0x0&nras=2&correlator=2779553856716&frm=20&pv=1&ga_vid=703763193.1585250515&ga_sid=1603382142&ga_hid=752667163&ga_fc=0&iag=0&icsg=0&nhd=2&dssz=114&mdo=0&mso=0&u_tz=-300&u_his=2&u_java=0&u_h=768&u_w=1366&u_ah=728&u_aw=1366&u_cd=24&u_nplug=3&u_nmime=4&adx=177&ady=1557&biw=1349&bih=568&scr_x=0&scr_y=0&eid=21068026&oid=3&pvsid=2121566220381309&pem=407&rx=0&eae=0&fc=384&brdim=0%2C0%2C0%2C0%2C1366%2C0%2C1366%2C728%2C1366%2C568&vis=1&rsz=%7C%7Cs%7C&abl=NS&fu=8320&bc=31&jar=2020-10-17-16&ifi=12&uci=a!c&btvi=1&fsb=1&xpc=xXYSXRjDzK&p=https%3A//www.cronica.com.mx&dtd=68

Hay datos que son más evidentes que otros. En ambas entidades, mucha gente de esos estados habla bien de la tarea de gobierno. La autoridad se siente y las cosas avanzan, en un clima de paz social (en general). En Coahuila las inversiones representan 3.5% de la IED nacional; mientras que en Hidalgo crecieron 13.8% de enero a junio de 2020, frente al mismo periodo de 2019. Estas fluyen y se percibe cierta energía contenida por los efectos de la pandemia, la cual es de esperarse que mueva a la economía en forma importante, una vez superada la emergencia.

Por otra parte, los efectos de las pandemias sanitaria y económica son innegables. Por más que se intente ocultar la realidad, resulta imposible ante la dolorosa presencia de los deudos de más de 86,000 personas fallecidas por Covid-19, lo que genera un sentimiento de duelo que empieza a generalizarse. Y si a ello le agregamos los empleos perdidos y los efectos que en millones de familias esto provoca, la situación resulta prácticamente intolerable.

Pero veamos detalles de estos procesos, que nos ayuden a entender de mejor manera lo que pasó.  En Coahuila se renovarán los 25 escaños del Congreso estatal, 16 de los cuales son de mayoría relativa, mientras que en Hidalgo se realizaron las elecciones en 84 ayuntamientos. El proceso electoral estuvo marcado por las restricciones de la pandemia. Pero también simbolizan las primeras elecciones en las que los ciudadanos pueden evaluar a cierta distancia, el desempeño de la transición política de 2018.

Los resultados en el PREP del Instituto Electoral de Coahuila señalan con 100% de las actas capturadas que el estado tuvo una participación relativamente alta para ser una elección intermedia en medio de la pandemia con 39.4% de participación ciudadana (frente al 39.5% de 2014). En agregado, el PRI obtuvo 49.3% de los votos en el estado, seguido de MORENA con 19.3% y el PAN con 9.9%. Al observar los distritos del estado, el PRI gana una mayoría en todos ellos. Esto significará un Congreso estatal con un PRI que aumenta su mayoría y plurinominales asignados a Morena y PAN. Ello generará una mayoría para los restantes tres años del gobernador Miguel Riquelme Solís del PRI.

Por su lado, el Instituto Estatal Electoral de Hidalgo en su sitio “Preliminares Hidalgo 2020” muestra una participación del 48.96%, que resulta también atípica para un proceso local. En este proceso, 32 ayuntamientos tuvieron una victoria del PRI; mientras que en 7 ganó el PRD; en 6 la coalición PAN y PRD; en 6 MORENA y en 5 el PAN. En Pachuca, la capital, existió una cerrada elección en la que el PRI obtuvo 35.46% de los votos, mientras que la coalición MORENA, PVEM, PT y PES obtuvo 34.97% de los votos. Hasta el 24 de octubre conoceremos el cómputo final.

Es interesante observar este proceso en el contexto de tal cercanía de las elecciones presidenciales en los EE.UU. En este país, se habían discutido los efectos que podía tener la pandemia sobre las elecciones. IDEA International observaba que los países deberían establecer medidas alternativas de campaña para los partidos políticos e incluso introducir la votación remota. Esta pandemia, se decía en estas reflexiones de julio, podía generar una baja participación, la pérdida del espacio del debate público, así como una menor interacción de los candidatos con los electores. Sin embargo, los resultados el Coahuila e Hidalgo han mostrado una gran participación, así como pocas disputas el día de la contienda.

Así, los países se encuentran experimentando formas de participación durante la pandemia. Estados Unidos adoptó un modelo mixto en el que los votantes registrados reciben una boleta por correo, aunque el voto en casilla seguirá siendo la principal vía de participación. Pero las primarias realizadas este año demostraron la efectividad del voto por correo para reducir las filas sin disminuir la participación. Sin embargo, para Estados Unidos, todos estos métodos significarán un resultado más tardío en obtener los resultados del conteo. El Colegio Electoral no se reunirá sino hasta el 14 de diciembre para la elección formal.

En el caso de estas elecciones en México, originalmente se iban a realizar el 7 de junio, pero se trasladaron a octubre, junto con todo el calendario de campañas. Para éstas, se prohibieron los eventos masivos y se obligó a los candidatos a portar cubrebocas. Esto significó que la campaña se condujo en mayor medida por plataformas digitales. El Instituto Electoral de Coahuila organizó cuatro debates televisados entre los candidatos por el distrito de Torreón para acercar más las propuestas.

Otro hecho interesante a observar es que, para este proceso, el Instituto Electoral de Coahuila aprobó un formato de urna electrónica: un dispositivo que replica en una pantalla la boleta y que imprime un “recibo” con la elección del votante. Este se deposita físicamente en la urna. En total, 54 de estas urnas se instalaron en algunos distritos. Esta es solo una muestra de que la pandemia está presionando los cambios tecnológicos en las elecciones para depender menos del contacto físico y del papel. 

A diferencia del Presidente, quien mostró prudencia y mesura en sus comentarios sobre lo acontecido, Alfonso Ramírez Cuéllar, hoy en su posición como presidente interino de MORENA, ha señalado que su partido no reconoce los resultados preliminares. ¿Qué otra cosa podría decir? Aunque quizás, más que hablar de ello, debiera convocar a un ejercicio serio de reflexión sobre el tema, antes que se vea obligado a declarar lo mismo el mes de junio de 2021.

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