¡Este gringo trae lana!

¡No puedo creerlo! ¡Júramelo! ¡No manches, no puede ser! ¡Me cae que ya no hay límites! ¡Sólo en México pasa eso! Fueron algunos de los comentarios que, acompañados de expresiones de asombro, indignación o francamente risa, siguieron a la narración de una anécdota que viene a cuento, ahora que la palabra corrupción llena el ambiente […]