Las escuelas privadas ofrecen servicios para un sector de la demanda que busca habilidades adicionales a las que ofrece la educación del Estado. Sin embargo, la oferta de valor de las escuelas particulares se ha visto disminuida con la educación a distancia.

Algo que parece haber pasado desapercibido para mucha gente, es lo que Darío Celis describe en su columna en El Financiero, como una consecuencia de las cuarentenas durante la pandemia en el sector educativo. El número de escuelas privadas se reducirá en 30%. De las casi 65 mil escuelas particulares que existían, desaparecerán 20 mil en todos los niveles educativos. Esto llevaría a una pérdida de 240 mil millones de pesos anuales y la eliminación de alrededor de 600 mil empleos directos. Esto equivale a 4 millones de nuevos estudiantes que entrarán al sistema público. Un sistema público cuya realidad es difícil de conocer, dado que se ha apartado de sistemas de evaluación como la prueba PISA de la OCDE, donde México ocupa el penúltimo lugar de la Organización en su edición 2018 y sólo 1% de los estudiantes mexicanos logra el puntaje más alto de la prueba.

Las escuelas privadas ofrecen servicios para un sector de la demanda que busca habilidades adicionales a las que ofrece la educación del Estado. Sin embargo, la oferta de valor de las escuelas particulares se ha visto disminuida con la educación a distancia: las instalaciones deportivas y laboratorios, la interacción con los materiales de estudio adicionales, la formación de redes y profesores especializados han permanecido sin uso por más de un año. Esto ha llevado a los padres a cancelar los servicios de estas escuelas y exigir la devolución de colegiaturas. Entre 2018 y el primer bimestre de 2020, Profeco recibió 2,765 quejas sobre servicios educativos privados. Este problema con el consumidor ha llevado a que la Secretaría de Economía reformule su Norma Oficial Mexicana para regular la prestación de los servicios educativos.

El estudio de Ernst & Young “Educación superior en Colombia, México y Perú un año después de la pandemia” señala que 87% de los estudiantes de escuelas privadas no está de acuerdo con pagar la misma colegiatura por los cursos en línea que por los presenciales y el 80% de los estudiantes demanda cursos presenciales. El perfil demográfico de la educación superior privada en México es de un 100% de hogares con acceso a internet, 99% con computadora propia, usuarios de Zoom, con un interés en la flexibilidad de horarios y un deseo por interactuar con profesores y alumnos. El estudio concluye que las inversiones que las escuelas privadas han realizado en sus plataformas educativas no han sido suficientes para ofrecer una propuesta de valor para el estudiante. En el futuro, los estudiantes se inclinarán más por los programas de educación híbridos y posiblemente a menor precio que la educación como la conocíamos.

Las escuelas particulares enfrentan una incertidumbre sobre las reglas de reapertura para el próximo ciclo escolar, que, para educación básica, será del 30 de agosto de 2021 al 28 de julio de 2022. Esta es una situación que se había manifestado desde inicios de 2021. La Asociación Nacional de Escuelas Particulares había realizado un llamado para reabrir los centros educativos en febrero de este año. Sin embargo, aún el semáforo de la Ciudad de México en esa fecha se encontraba en color naranja y la SEP mantuvo su posición de no abrir hasta que el semáforo llegase al color verde.

Hoy la situación se ha vuelto más compleja, puesto que en junio llegamos al semáforo verde y vimos una reapertura limitada de las escuelas, pero el número de contagios de una tercera oleada de la pandemia obligó a las autoridades a regresa al color amarillo. A pesar de ello, el Presidente ha afirmado que “llueva, truene o relampaguee” los muchachos volverán a la escuela el 30 de agosto.

Alrededor del mundo, las escuelas han estado completamente cerradas durante un promedio de 95 días de instrucción entre marzo 2020 y marzo 2021, lo que representa la mitad del tiempo destinado a las clases. Entre 150 países, 53% ya tienen escuelas parcialmente abiertas según UNICEF. La apertura parcial ha sido una respuesta al cierre total durante este semestre. Los países aún experimentan con modelos de apertura, pero el uso de cubrebocas, el rediseño de la ventilación, rastreo de contactos y grupos pequeños han sido las respuestas comunes, según el Banco Mundial. Por otra parte, la modificación del currículo hacia competencias clave ha sido parte de la transformación hacia una educación más efectiva que la tradicional.

El Banco Mundial pronostica que la pérdida de aprendizaje asociada a este año fuera de clases costará 872 dólares anuales en el ingreso futuro de los niños; es decir 16,000 dólares durante su vida laboral. Esto puede compararse con la reducción en el costo de oportunidad de estudiar una carrera que relata el IMCO. Estudiar en una universidad privada tiene un retorno de la inversión de hasta 6.4% anual en las carreras con más demanda en el mercado, una medida del costo total de la carrera dividido entre el salario promedio para conocer los años en que se podrá recuperar el costo de la carrera. Pasarán varios años antes de que el estudiante recupere el costo de su carrera, la ventaja comparativa de estudiar una carrera ha estado disminuyendo en los 5 años desde que el IMCO mide esta variable. Esta perspectiva se ve debilitada por la pandemia, la cual redujo el salario promedio de los universitarios.

Un tema sin duda importante para el país. En lo personal, creo que es una desgracia que se pierda en la proporción citada el enorme y valioso complemento que representa la educación privada. La sociedad preocupada por México y su futuro, debe abocarse a analizar a fondo el tema y a comprometer esfuerzos y recursos en apoyo de las escuelas privadas, actualmente amenazadas. En mi caso, seguiré analizando y hablando del tema.

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