Ya mis lectores conocen del reporte elaborado por la consultora AlphaBeta, propiedad de ACCENTURE: “The Digital Sprinters: How to unlock a US$3.4 trillion opportunity”, en el que se analizan varios países y se concluye que, en promedio, esas naciones, con una estrategia de intensa e integral profundización tecnológica, podrían hacer crecer su PIB en un 30% al año 2030. Para México, se establece un potencial de incremento del 20%, nada despreciable, especialmente si tomamos en cuenta que no parecen haber muchas más fuentes de crecimiento económico (al menos en la economía formal).

Cuando hablo de una “intensa e integral” profundización tecnológica, me refiero a que ésta debería abarcar a todos los sectores económicos y a toda la población (por lo menos la económicamente activa). Destacadamente, considerando el elevado porcentaje que representan en el universo de empresas existentes, deben quedar incluidas las llamadas PYMES.

Al respecto, la OCDE ha medido cómo, desde el inicio de la pandemia, entre el 70 y el 80% de las PYMES han experimentado pérdidas de alrededor del 40% en sus ingresos. La adopción digital por parte de las PYMES es uno de los eslabones más débiles para acelerar el modelo de negocios de estas empresas que enfrentan retos de habilidades, financiamiento y conectividad digitales. En el reporte “Enhancing SMEs’ resilience through digitalisation: The case of Korea”, la OCDE hace un recuento de las políticas de Corea del Sur para digitalizar a estas empresas durante la pandemia. Este país ha realizado un rescate basado en los principios de la transformación digital con un ambicioso plan que aumentará el gasto público en 73% a lo largo de 4 años. Este plan plantea reformas para transitar a la economía verde, para el talento y para la digitalización de las escuelas y empresas del país, hacia lo que ha llamado una “economía sin contacto”. Me pregunto ¿qué es lo que los coreanos están viendo, que nosotros parecemos ignorar?

Pues entre otras cosas, el gobierno coreano identificó que las herramientas digitales han sido una de las pocas líneas de supervivencia para las PYMES. La estrategia del gobierno coreano para la transformación de las PYMES tiene los siguientes ejes: reducir las barreras a la adopción digital por parte de las PYMES, facilitar el comercio digital, mejorar la ciberseguridad de las PYMES, digitalizar los servicios públicos para estas empresas, fomentar el teletrabajo, fortalecer la relación PYME-gran empresa, crear un marco regulatorio adaptado para la digitalización y modernización de las PYMES manufactureras y desde luego, también, apoyar la digitalización de la microempresa.

Corea del Sur tiene una infraestructura digital operando desde hace más de una década; posee el nivel más alto de disponibilidad de Internet entre los países de la OCDE, y es uno de los primeros países en implementar la red 5G. A pesar de las condiciones favorables para la adopción digital, las PYMES en Corea no están aprovechando todos los beneficios de la digitalización. Solo el 15.7% de las pequeñas empresas coreanas recibían pedidos en línea, una cifra baja respecto al promedio de 22.5% entre los países de la OCDE. El 72% de los trabajadores de las microempresas coreanas tienen pocas habilidades para la resolución de problemas digitales, y menos del 15% de las PYMES en Corea proporcionan educación general sobre TIC a sus empleados.

Los programas de este país ya planteaban apoyos para las ventas digitales, medidas para mejorar la ciberseguridad, la automatización de los procesos de e-gobierno, y apoyos para las empresas que adoptan el teletrabajo. Durante esta pandemia, se implementaron programas de comercio digital, la plataforma de ventas “Comprar valor, vivir juntos”, ferias comerciales virtuales y la creación del “Centro de Respuesta Integral de Logística de Exportación-Importación”.

El gobierno coreano ha estado llevando a cabo reformas para alentar a las empresas a adoptar prácticas de toma de decisiones basadas en datos. Igualmente, hace públicos conjuntos de datos y conocimientos tanto del sector público como del privado, como el análisis de distritos comerciales para iniciar nuevas empresas. Asimismo, el gobierno ha estado desempeñando un papel de negociación en la relación de las PYMES con las grandes empresas digitales.

En general, las PYMES alrededor del mundo carecían de preparación digital antes de la pandemia. La falta de conocimiento sobre las tecnologías comerciales, el acceso a la financiación, la inercia de los sistemas establecidos son algunas de las barreras para el cambio. Asimismo, existen pocos incentivos para generar habilidades digitales entre empresarios y empleados de las PYMES. Estas carencias en el mercado pueden superarse con políticas para la digitalización de las empresas como las que emprende Corea del Sur. Sin embargo, estas deben ser integrales y no como en otras latitudes en donde se han realizado esfuerzos más aislados.

Algunas de las repuestas globales para digitalizar a las PYMES durante esta pandemia fueron acceso temporal a más ancho de banda en Canadá. En Chile, el Código Laboral reguló el teletrabajo. El paquete de ayuda para la educación superior de Australia apoya también a los trabajadores afectados por COVID-19 que buscan mejorar sus habilidades. Irlanda introdujo el “Vale de comercio digital en línea”, intercambiable por sesiones de capacitación en el desarrollo de un sitio web y marketing digital. Austria lanzó la iniciativa “Digital Team Austria”, en la que las empresas tecnológicas ofrecen servicios digitales a las PYMES de forma gratuita durante tres meses. En México, se logró un acuerdo entre la Secretaría de Economía con las aplicaciones de entrega para ajustar sus precios para las PYMES.

Recuerdo muy bien cuando nos acercábamos a la firma del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá y, como país, veíamos con preocupación lo que podría pasar con las empresas micro, pequeñas y medianas. En aquel tiempo, el Presidente de la República me encargó que, al frente de Nacional Financiera, pusiera en marcha un ambicioso programa de apoyo integral a este sector, siguiendo el exitoso ejemplo de Italia en esta materia.

Creo que nunca antes Nafin había canalizado tantos recursos a estas empresas, siguiendo la estrategia italiana conocida como “Asociacionismo”, que pude observar en varias visitas a ese país. También estuve en Corea y me pude percatar de lo que ya se estaba haciendo, para triunfar en un mundo global. Ignoro lo que haga Nafin al día de hoy. Pero lo que si sé es que de 1980 a estas fechas, Corea ha crecido en promedio el 6% anual, mientras que nuestro país lo ha hecho a un promedio de 2%.

Ya nos ganó la carrera una vez Corea. Y a juzgar por lo que ellos ven y que nosotros parecemos ignorar, nos la volverán a ganar. Ya veremos.

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